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¿Notas los estímulos que vas recibiendo?

Son tanto externos como internos y estás continuamente sometid@ a ellos. Van pasando por ti sin que ni siquiera tomes conciencia de ello, pero no paran de pasarte cosas.

Una frase cualquiera y de repente, mil recuerdos te asaltan.

Un ruido y de repente tu corazón empieza a latir más fuerte.

Un olor y vienen nauseas y se te arruga la nariz y el entrecejo.

Y así, sin que te des cuenta van entrando también las preocupaciones en tu vida, las tuyas y las no tan tuyas.

Lo que hiciste y lo que no hiciste.

Lo que deberías hacer y no vas a hacer.

Lo que van a pensar y lo que no van a pensar.

Una tras otra, un bombardeo constante de pensamientos sin control que ya se han adueñado de ti y de tu tranquilidad.

Y ya no estás aquí. Ya te perdiste. Preocupaciones, una tras otra que no te dejan vivir el momento presente por que te tienen en un viaje continuo del pasado al futuro, ida y vuelta por el camino más largo una y otra vez.

Por que preocuparse le quita a uno toda la libertad de elección, toda la capacidad de discernimiento. Te mantiene entretenido en las mil y una posibilidades de las que una o ninguna serán la real que ocurrirá.

Por que vamos perdiendo energía por el camino. Llenándonos de cosas que no son nuestras. Intentando salvar a todo el que se deje. Para no mirarnos nosotros.

Preocuparnos por el que pensara el que está ahí fuera y despreocuparnos de que pensamos nosotros. El mundo del revés.

Preocuparnos de haber causado una buena impresión y no darnos cuenta de que estábamos tan pendiente del otro que ni siquiera sabemos que impresión nos ha causado la otra persona a nosotros.

Pre – ocuparse. Ocuparse antes de tiempo. Antes de que la posibilidad de acción esté en nuestras manos. Antes de que sepamos que es realmente lo que hay que arreglar o incluso si hay algo que arreglar.

Y entonces, llega el lamento: “Ojalá pudiera preocuparme menos por las cosas”. Y ahí, llega tu liberosis.

Tu liberosis que te habla de tu necesidad de ser libre de ti mism@. De que te metes en tales bucles que ya no te aguantas ni tú. De ver que hay personas con tus mismas circunstancias y las afrontan con una sonrisa. Y a ti, ¿qué te está pasando para afrontarlas con tanto dolor?.

Puede haber tantas ganancias ocultas detrás de cada comportamiento como personas hay en el mundo pero solo el hacerte consciente de que estás ganando con lo que te hace daño te hará libre. Libre para elegir si vale la pena o si te estás engañando a ti mism@.

Puede que el preocuparte te dé cierta sensación de seguridad, de creer que lo tienes todo controlado, que no te van a pillar desprevenid@… Pero esto, ¿es real? Y lo que es mejor, el coste para tu salud ¿es asumible?.

¿Cuántas veces te has preocupado por cosas que jamás han sucedido? ¿O te has montado una película con todo lujo de detalles sobre “lo que va a pasar” y cualquier parecido con la realidad ha sido pura coincidencia?

Pre-ocuparte de cosas que aún no han pasado y ni siquiera sabes si pasaran es paralizante, te impide tomar acción en las posibilidades que tienes en este instante delante.

O por otro lado, puede que te preocupes por los demás para demostrarle que te importan. ¿No sería mejor mostrar interés en la otra persona y dejar de creer que vas a encontrar la solución a la vida de otro?

Pre-ocuparte no te va a traer la felicidad, no va a aumentar tu calidad de vida y no va a darte más posibilidades que las que tú mismo te dejes tener.

Ocúpate y crea tus propias posibilidades para que los problemas que de verdad te vayan a ocurrir, te pillen con tu maleta llena de herramientas para afrontarlos.

 

La preocupación no borra el dolor de mañana, solo elimina la fuerza de hoy.

¡Me encantará leerte en los comentarios! ❤️

 

 

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