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En el día a día de un reclutador, el análisis del CV es el inicio de todo proceso de selección.

Cuando presentamos una oferta en cualquier portal, lo normal es que nos hayamos organizado de cara a una fecha en la que pasaremos a mirar esos CV’s y entonces los clasificaremos para tener el trabajo hecho antes de la realización del sondeo telefónico. Lo normal es clasificarlo de tres formas:

  • Descartado, al incumplir la mayor parte de las exigencias. (aquí entramos en descartes automáticos por killer questions)
  • Leído pero no calificado.
  • En proceso, que es la calificación que se le da a las solicitudes que cumplen los requisitos y pasan a formar parte de los seleccionados.

Pero, también puede ocurrir que algún CV incumpla alguno de los requisitos pero se mantengan en preseleccionados como reserva y por eso se queda la solicitud en proceso y no le llaman.

Lo más probable es que en este punto, se empiece con el sondeo telefónico y si se obtiene una buena tanda de candidatos para la primera ronda de entrevistas, no se realice esa llamada a las personas que no tengan todos los requisitos y se queden “en proceso” hasta finalizar todo el proceso de selección. Si en esa primera ronda, no se obtiene el tipo de candidato idóneo, se procederá a llamar a esas personas que quedaron para una segunda tanda. Es el mismo caso de los leídos, pueden releerse para una segunda ronda de entrevistas.

Si es un caso puntual, simplemente no habremos cubierto el perfil vacante, pero si esta situación se nos repite en el tiempo sería bueno que pudiéramos revisar los datos que incluimos en nuestro CV para asegurarnos de que estamos dando la información que necesita el reclutador o que todo está en perfecta coherencia de cara a los perfiles que estamos solicitando.

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